Estos días estaba pensando

RICARDO BIENAVENTURADO CAMPILLO

Estos días estaba pensando. Sí, a veces es bueno pararse a pensar, todo va tan rápido. Y pensaba en una cita de Wilhelm Von Humboldt:La verdadera patria del ser humano es el lenguaje”. Qué gran verdad. El caso es que observo este mundo nuestro y veo con pesar que cada uno va a lo suyo, y me refiero tanto a nivel individual, con la codicia y la avaricia como máximas, como colectivo, con naciones peleando por un trozo de tierra, sea por el petróleo o la religión, por los recursos de la tierra o por la historia milenaria. En el contexto actual donde todo está, desgraciadamente, globalizado y donde la tendencia es que los países se unan para ser competitivos y dar contrapartida a los llamados gigantes económicos, todavía hay comunidades que ansían independizarse e ir por libre. Y todos hemos podido ver como naciones creadas en un mapa con una regla, sin respetar la historia, la cultura y la religión, han saltado por los aires en una guerra, cruenta y espantosa como todas las guerras, y fragmentarse en países más pequeños. Por eso desconfío tanto de esa porción de tierra a la que llamamos patria y por la que han muerto en el trascurso de la historia millones de personas. Y es entonces cuando me pregunto: ¿qué nos hace humanos? ¿que nos matemos los unos a los otros? ¡Dios, espero que no! Yo creo que es el lenguaje el que nos hace humanos. Nos diferencia del resto de las especies, nos hace superiores, quizás no mejores, pero nos sitúa un punto por encima en la escala evolutiva. De alguna manera, el lenguaje nos permite expresar pensamientos complejos, sentimientos, emociones, deseos, poder situarnos en el pasado con los recuerdos y en el futuro con nuestros proyectos y no vivir solamente en el presente, como el resto de pobladores de la Tierra.

Sí, definitivamente, el lenguaje es la auténtica patria del ser humano.